Dermatitis atópica

El tratamiento de la dermatitis atópica no es curativo, está dirigido al alivio de síntomas y signos basado en el uso de humectantes asociados a fármacos.
 
El tratamiento del picor debe ser enérgico y mantenido en el tiempo, puesto que la persistencia del rascado favorece el desarrollo del eccema y éste a su vez  incrementa el picor cutáneo.
 
Durante la fase aguda el tratamiento de los brotes requiere en muchas ocasiones corticoides tópicos u orales, siempre bajo supervisión médica.
 
La infección es un factor que empeora la enfermedad, en este caso debe de indicarse el uso de antibióticos sistémicos y tópicos por periodos largos para evitar las exacerbaciones.
 
El estrés emocional en pacientes con dermatitis atópica, aunado a su personalidad característica, incrementa el prurito y el rascado, que no son controlables con terapia convencional, haciéndose indispensable el apoyo psicológico.